martes, 30 de mayo de 2017

ANTOLOGÍA INTERESANTE DEL QUIJOTE

PRÓLOGO 1ª PARTE

Desocupado lector1: sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento2, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse3. Pero no he podido yo contravenir al ordenI de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante4. Y, así, ¿qué podíaII engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado5, antojadizo y lleno de pensamientos varios6 y nunca imaginados de otro alguno7, bien como quien se engendró en una cárcel8, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación?

CAP. VIII
-“Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.
-Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Levantose en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por  don Quijote, dijo:

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora  Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese (…) embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero…”

CAP. XVI
Fuera de que Cide Hamete Benengeli fue historiador muy curioso y puntual en todas cosas, y échase bien de ver, pues las que quedan referidas con ser tan mínimas y tan raras, no las quiso pasar en silencio, de donde podrán tomar ejemplo los historiadores graves que nos cuentan las acciones tan corta y sucintamente, que apenas nos llegan a los labios, dejándose en el tintero, ya por descuído, por malicia o ignorancia, lo más sustancial de la obra. Bien haya mil veces el autor de "Tablante", de "Ricamonte", y aquel del otro libro donde se cuentan los hechos del "Conde Tomillas", ¡y con qué puntualidad lo describen todo! Digo, pues, que después de haber visitado el arriero a su recua y dádole el segundo pienso, se tendió en sus enjalmas y se dió a esperar a su puntualísima Maritornes. 

D. QUIJOTE EN SIERRA MORENA
El ferido de  punta de ausencia y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea, te envía la salud que él no tiene. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento...mal podré sostenerme en esta cuita, que además de ser fuerte es muy duradera. Mi buen Sancho te dará entera relación, ¡oh  bella ingrata, amada enemiga mía! del modo que por tu causa quedo: si gustares de acorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad  y a mi deseo. Tuyo hasta la muerte.

     El CABALLERO DE LA TRISTE FIGURA

MARITORMES (CAP. XVI)
Pero apenas llegó a la puerta, cuando don Quijote la sintió50 y, sentándose en la cama, a pesar de sus bizmas y con dolor de sus costillas, tendió los brazos para recebir a su fermosa doncella. La asturiana, que toda recogida y callando iba con las manos delante buscando a su querido, topó con los brazos de don Quijote, el cual la asió fuertemente de una muñeca y tirándola hacia sí, sin que ella osase hablar palabra, la hizo sentar sobre la cama. Tentóle luego la camisa, y, aunque ella era de arpillera, a él le pareció ser de finísimo y delgado cendal51. Traía en las muñecas unas cuentas de vidro52, pero a él le dieron vislumbres de preciosas perlas orientales. Los cabellos, que en alguna manera tiraban a crines, él los marcó por hebras de lucidísimo oro de Arabia, cuyo resplandor al del mesmo sol escurecía53; y el aliento, que sin duda alguna olía a ensalada fiambre y trasnochada54, a él le pareció que arrojaba de su boca un olor suave y aromático; y, finalmente, él la pintó en su imaginación, de la misma traza y modo, lo queX había leído en sus libros de la otra princesa que vino a ver el malferido caballero vencidaXI de sus amores55, con todos los adornos que aquí van puestos

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