sábado, 26 de noviembre de 2016

NOS PREPARAMOS PARA LOS ENTREMESES CERVANTINOS

EL ANTECEDENTE


El Teatro del Siglo XVI Teatro prelopista
 
1. El teatro postmedieval y prerrenacentista:
 
Representa la indecisión entre el teatro medieval y las nuevas fórmulas dramáticas (como La Celestina). Usó teatro clásico combinado con elementos
profanos. Las obras son religiosas y profanas a la vez, sustituyéndose con temas amorosos. Viene una nueva estructura en que destaca la alternancia de pasajes recitados y musicales. Recibe influjos del teatro italiano contemporáneo

Juan de Encina (1468-1530) y Lucas Fernández (1474-1542)
.
2. El primer teatro renacentista:
 
Autores de la misma tradición medieval pero se separan estilísticamente. Avanzan del teatro anterior pero noescriben obras maestras. Ampliación de la
temática: la devoción, la comedia sentimental, la farsa, y la tragicomedia en Gil Vicente. 
Vicente escribió para la corte de Lisboa: secularización y diversión. Se caracteriza por el teatro lírico (drama y poesía: teatro barroco), un progreso en gramática, escenografía, efectos de sorpresa, lenguaje, ylibertad métrica. Da la sensación de vida real: ideas, creencias, costumbres, prejuicios, etc.
 
Bartolomé de Torres Naharro y Gil Vicente (escribió obras en castellano y portugués)
.
Características de este teatro:
*        * División en cinco jornadas (actos)
* Se inicia con un introit, una salutación al público para establecer un contacto
Argumento que indica un resumen de la obra para presentar
Estudio sobre el número de los personajes
Se caracteriza por teatro de temática humanista, una extensión material, diálogo
* Influencias del teatro clásico e italiano
* Creación del tipo de gracioso (el “contrahéroe”)
* Temas heróicos y novelescos
 
3.  El teatro humanístico:
 
Se empieza a desarrollar un teatro que se escribe para ser
leído y representado en círculos cerrados de una cierta cultura
.
Tiene enfoque culto,( escrito en castellano y latín, preocupado por latín coloquial, retórica, y la enseñaza moral religiosa, para ser presentado en días
festivos
. Estas obras tienen una importancia cultural:
contribuyeron a la formación de una minoría selecta, y en estos centros de enseñanza, se formaron futuros dramaturgos.
Ofrece temas religiosos, amorosos, morales y trágicos.
 
4. El teatro prelopista

Comedias y tragedias clasificadas a capricho, buscando nuevos estilos pero sin
salir de las huellas anteriores. Alaba el estilo clásico, pero mantiene la necesidad de novedades (lírico, teórico). 
Rompe con los autores del teatro clásico, buscando una secularización del teatro basando sus obras en la política y la historia, con un sentido novelesco (anécdota) con detalles pintorescos (
Juan de la Cueva y Lope de Rueda

Lope de Rueda

(Sevilla, h. 1500 - Córdoba, 1565) Dramaturgo español. De oficio batidor de oro, lo abandonó, no se sabe en qué fecha, para dedicarse al teatro y fundar una compañía propia que actuó en diversas ciudades españolas con gran éxito. Como autor teatral produjo comedias, coloquios pastoriles, algún auto sacramental y pasos. Sus obras están escritas al estilo de la comedia italiana y suponen el triunfo en el teatro español de la adaptación de la dramaturgia italiana, en un momento en que la influencia italianizante en la lírica castellana estaba completamente consolidada.

Escribió en prosa sus primeras comedias (Eufemia, Armelina, Los engañados y Medora), en las que se aprecian influencias de Boccaccio, Plauto y autores italianos coetáneos, y en verso dos comedias de escenas breves en las que se presentan gran variedad de tipos (Comedia llamada Discordia y Cuestión de amor, y La farsa del sordo).
Su gran creación la constituyen los pasos, precedentes del entremés e intercalados en las comedias en prosa para entretener al público con una situación de trama sencilla y rápido desenlace, cuya gracia residía en la comicidad de las situaciones y los personajes, que se expresaban en un lenguaje vivo y coloquial. Algunos fueron publicados independientemente, y entre ellos destacan Las aceitunas, La carátula, El convidado, Cornudo y contento y Pagar y no pagar. De gran realismo y tono siempre popular, presentan a una serie de personajes tipificados, como el de la criada negra, la gitana o el bobo.
Juan Timoneda, a quien conoció durante una estancia en Valencia, se encargó de publicar sus obras, en tres volúmenes, en 1567 y 1588, en los que, aparte de los géneros citados, incluyó algunos coloquios pastoriles, tanto en prosa como en verso, en los que destaca un uso ágil del diálogo y la contraposición entre pastores reales y ficticios. Posteriormente, se atribuyó a Rueda la autoría de dos autos, el Auto de Naval y Abigail y el Auto de los desposorios de Moisés, que no están incluidos en la antología de Timoneda.


viernes, 25 de noviembre de 2016

La Vida de Cervantes. Teleserie. Cap 1. Parte 1/4









pPara vuestro trabajo sobre Cervantes os será muy útil. No olvidéis ver las cuatro partes.

LA AVENTURA DE LA HISTORIA Vidas Cruzadas 06 de 13 Cervantes y Lope De Vega


La segunda mitad del siglo XVI fue el período de más auge para el teatro español. Se forman compañías, se crean corrales y los autores buscan fórmulas con que contentar a un público cada vez más numeroso, algo que resolvería Lope de Vega de forma definitiva. Cervantes, con una concepción clásica del teatro, tuvo que soportar el triunfo arrollador de Lope en la renovación de la escena española con su Arte nuevo de hacer comedias.
Miguel de Cervantes se sintió atraído desde joven por el teatro al igual que por la poesía, cultivando el género con asiduidad y empeño vocacional. Desde sus inicios literarios, tras volver del cautiverio, hasta sus últimos años, se dedica a escribir teatro: la cronología de sus piezas abarca desde comienzos de los 80 hasta 1615, dejando escasos períodos inactivos. Pero aunque su obra dramática es menos discutida que su poesía, tampoco logró tener una resonancia popular proporcionada a sus méritos (siempre ahogada también por el renombre de sus novelas). Hay que señalar, de todos modos, que al regreso del cautiverio llegó a estrenar con éxito varias comedias. La opinión de los estudiosos, por su parte, conviene generalmente en atribuirle un alto lugar: hasta la aparición de Lope es evidente que ningún escritor de teatro español puede, en conjunto, compararse con Cervantes.
De la primera época (1580-1587), anterior al triunfo de Lope de Vega y respetuosa todavía con las normas del dominante clasicismo, está representada por dos piezas sueltas, las tragedias Los tratos de Argel y La Numancia . A la segunda época pertenecen las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados (1615). En el prólogo a esta obra dice haber compuesto, por la década de 1580, “veinte comedias o treinta, que todas se recitaron sin que se les ofreciese ofrenda de pepinos no de otra cosa arrojadiza”. En distintos lugares menciona algunos títulos de estas obras primitivas: La confusa , La Jerusalén , La amaranta , La Numancia , Los tratos de Argel , etc., en su mayoría probablemente rehechas para la publicación de 1615. Sin embargo, de todas ellas sólo nos son conocidas dos: en manuscritos se han conservado La Numancia y Los tratos de Argel . En fechas recientes ha aparecido La Jerusalén . Entre piezas sueltas, comedias y entremeses se conservan menos de veinte piezas, producción considerable en sí misma, pero que, como vemos, debió de ser mucho mayor.
 

Comedias

Además de las llamadas “comedias de cautivos” ( Los tratos de Argel, El gallardo español, La gran sultana y Los baños de Argel ), Cervantes cultivó los tipos de comedia ya en boga en la “segunda época” de su obra. Son comedias de intriga La casa de los celos y selvas de Ardenia y El laberinto de amor ; de capa y espada, La entretenida ; “de santos”, El rufián dichoso ; mientras que Pedro de Urdemalas se trata en realidad del mundo de la novela picaresca llevado a la escena. Son estas dos últimas, probablemente, las dos mejores comedias de Cervantes.

Tragedias

La obra dramática más famosa de Cervantes es la tragedia La Numancia , el intento más alto de crear en español una tragedia calcada todo lo cerca posible sobre los moldes clásicos. Compuesta hacia 1585, en ella se dramatiza el cerco que lleva a cabo el romano Escipión para la toma de la ciudad celtíbera, así como la defensa heroica de sus habitantes, que deciden matarse entre sí y suicidarse. Es obra de protagonistas colectivos y ejemplar en el sentido de presentar a sitiadores y sitiados como modelos de comportamiento militar. Hay que señalar que las comedias de cerco estaban de moda en aquellos años.

Entremeses

Los entremeses (piezas de un sólo acto de carácter cómico y popular procedentes de los pasos de Lope de Rueda ) escritos por Cervantes son excelentes. Los aborda en absoluta libertad, tanto formal como ideológica, desplegando por entero su genialidad creativa para ofrecernos auténticas joyitas escénicas, cuya calidad artística nadie les ha regateado. Logra ocho “juguetes cómicos”, protagonizados por los tipos ridículos de siempre (bobos, rufianes, vizcaínos, estudiantes, soldados, vejetes, etc.) y basados en las situaciones convencionales, pero enriquecidos y dignificados con lo más fino de su genio creativo (ironía, vida-literatura, apariencia-realidad...), de modo que salen potenciados hasta alcanzar cotas magistrales de trascendencia ilimitada. Entre burlas y veras, con la permisividad inherente al cuadro bufo, el manco de Lepanto no deja de poner en solfa los más sólidos prejuicios de la mentalidad áurea.
Entre los entremeses destacan La elección de los alcaldes de Daganzo y, sobre todo, El Retablo de las maravillas . Éste se alza como la pieza maestra de la serie por su interés tanto estético como ideológico: un puntal de la sociedad barroca, la pureza de sangre (la condición de cristiano viejo), se echa por tierra cuando de ella depende la contemplación de un fantástico retablo, fabricado por el sabio Tontonelo, donde no hay más espectáculo que el representado por los espectadores, víctimas estúpidas de sus prejuicios.

TITULOS

- Los tratos de Argel . Su más antigua pieza, es una tragicomedia de cautivos ambientada en un trasfondo histórico y costumbrista. De cuño autobiográfico, se anima con una doble intriga amorosa.Ver Ejemplar Descargar PDF
- La Numancia . Esta tragedia es acaso la mejor del género por aquellos años. En ella las fuentes históricas (Apianno, Morales, Valera) sobre el cerco se adoban con motivos literarios (Farsalia, Laberinto de Fortuna, Araucana), y se enriquecen con vivencias individuales ficticias y con proyecciones alegóricas como el Duero o España.Ver Ejemplar Descargar PDF
- Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados . Modelos del género por su sabor costumbrista y retrato admirable de las clases populares de la época.Ver Ejemplar
 
Son las comedias:
- El gallardo español . Recoge recuerdos autobiográficos del cautiverio de Cervantes, sobre los que trenza noticias tomadas de la tradición heroica cristiano-morisca que proporcionan un acusado matiz caballeresco.Ver Ejemplar Descargar PDF
- La gran Sultana doña Catalina de Oviedo . Basada en un posible suceso histórico: los amores de un sultán con una cristiana presa que lo conquistó con su hermosura y llegó a ser su esposa.Ver Ejemplar Descargar PDF
- Los baños de Argel . Es la mejor de sus “comedia de cautivos”. La acción, variada y rápida, está desenvuelta con gran pericia y teñida de episodios de hondo dramatismo que se resuelven con la feliz liberación de las dos parejas protagonistas.Ver Ejemplar Descargar PDF
- La casa de los celos y selvas de Ardenia . La presencia de “figuras morales”, entre otros rasgos, hace pensar que se trata de un texto refundido de una comedia de la “primera época”, quizá El bosque amoroso .Ver Ejemplar Descargar PDF
- El laberinto de amor . También puede tratarse de una refundición de una pieza anterior: La confusa . Concede gran importancia a la parte espectacular.Ver Ejemplar Descargar PDF
- La entretenida . Aunque elaborada según el molde lopesco (cuyos rasgos parece parodiar), se separa de él al no aceptar el inevitable convencionalismo del final feliz, de modo que los esperados casamientos de los protagonistas no se realizan.Ver Ejemplar Descargar PDF
- El rufián dichoso . Dramatiza la historia real del sevillano Cristóbal de Lugo, que después de una vida de jaque y de tahúr se entrega a la penitencia y sacrificio hasta morir santamente en Méjico.Ver Ejemplar Descargar PDF
- Pedro de Urdemalas . Es por su tono como una ampliación del principio de El rufián dichoso . Tiene una trama parecida a La Gitanilla : un pícaro que conoció todos los oficios se va a vivir con un grupo de gitanos por amor a una joven.Ver Ejemplar Descargar PDF
 
Son los entremeses:
- La elección de los alcaldes de Daganzo . Cervantes se sirve del tipo de alcalde de pueblo, muy frecuente en el género, que también aflora en los episodios en que Sancho es gobernador de la Ínsula Barataria.Ver Ejemplar Descargar PDF
- Retablo de las maravillas . Utiliza el cuento de los embaucadores que presentan un objeto que sólo pueden ver los escogidos, en este caso, los cristianos viejos.Ver Ejemplar Descargar PDF
- El juez de los divorcios . Varios matrimonios se presentan ante un juez alegando las causas de su petición de divorcio.Ver Ejemplar Descargar PDF
- El rufián viudo . Trata con ironía y en tono cómico la muerte de la esposa de un personaje del hampa. Se cierra con la elección de una nueva esposa y un baile final.Ver Ejemplar Descargar PDF
- El viejo celoso . Cervantes acude a la tradición de las novelas italianas o cuentos folclóricos para presentar con gran libertad moral un caso de marido engañado.Ver Ejemplar Descargar PDF
- La cueva de Salamanca . Nuevamente acude a la tradición de las novelas italianas o cuentos folclóricos para presentar con gran libertad moral un caso de marido engañado.Ver Ejemplar Descargar PDF
- La guarda cuidadosa . Cervantes se acoge a la antiquísima disputa de las armas y letras, aquí un soldado y un ayudante de sacristán que pretenden a una criada.Ver Ejemplar Descargar PDF
- El vizcaíno fingido . La acción se centra en un timo de joyas que un caballero, que se finge vizcaíno, hace a una dama.Ver Ejemplar Descargar PDF

lunes, 21 de noviembre de 2016

FORTUNATA Y JACINTA


OS RECOMIENDO LA EXCELENTE ADAPTACIÓN DE RTVE http://www.rtve.es/alacarta/videos-audios/fortunata-y-jacinta/

La acción se desarrolla entre los años 1865 y 1876. Juan, hijo único de la aristocrática familia Santacruz conoce a Fortunata, de familia humilde, con la que comienza un romance. Su madre decide casarlo con su sobrina Jacinta. Después del viaje de novios, Jacinta empieza a colaborar en obras benéficas, a inquietarse por la falta de embarazo y a aprender a sufrir. Mientras, Fortunata conoce a un joven llamado Rubín con el que al cabo de un tiempo se casa. Juan y Fortunata se vuelven a encontrar. Fortunata es expulsada de la casa de los Rubín. Las relaciones entre Juan y Fortunata se enfrían. Después de convivir con un coronel retirado, Fortunata vuelve con su marido. Fortunata y Juan reanudan discretamente sus relaciones. Fortunata da a luz un niño y antes de morir se lo entrega a Jacinta.

LEAMOS ALGUNOS FRAGMENTOS:

Primero imaginemos a Jacinta:
"Porque Jacinta era una chica de prendas excelentes, modestita, delicada, cariñosa y además muy bonita. Sus lindos ojos estaban ya declarando la sazón de su alma o el punto en que tocan a enamorarse y enamorar. Barbarita quería mucho a todas sus sobrinas; pero a Jacinta la adoraba; teníala casi siempre consigo y derramaba sobre ella mil atenciones y miramientos, (…)
Jacinta era de estatura mediana, con más gracia que belleza, lo que se llama en lenguaje corriente una mujer mona. Su tez finísima y sus ojos que despedían alegría y sentimiento componían un rostro sumamente agradable. Y hablando, sus atractivos eran mayores que cuando estaba callada, a causa de la movilidad de su rostro y de la expresión variadísima que sabía poner en él. La estrechez relativa en que vivía la numerosa familia de Arnaiz, no le permitía variar sus galas; pero sabía triunfar del amaneramiento con el arte, y cualquier perifollo anunciaba en ella una mujer que, si lo quería, estaba llamada a ser elegantísima. Luego   veremos. Por su talle delicado y su figura y cara porcelanescas, revelaba ser una de esas hermosuras a quienes la Naturaleza concede poco tiempo de esplendor, y que se ajan pronto, en cuanto les toca la primera pena de la vida o la maternidad"


LEAMOS EL TEXTO en el que Juanito Santa Cruz y Fortunata se ven por primera vez:

Al pasar junto a la puerta de una de las habitaciones del entresuelo, Juanito la vio abierta y, lo que es natural, miró hacia dentro, pues todos los accidentes de aquel recinto despertaban en sumo grado su curiosidad. Pensó no ver nada y vio algo que de pronto le impresionó, una mujer bonita, joven, alta… Parecía estar en acecho, movida de una curiosidad semejante a la de Santa Cruz, deseando saber quién demonios subía a tales horas por aquella endiablada escalera. La moza tenía pañuelo azul claro por la cabeza y un mantón sobre los hombros, y en el momento de ver al Delfín1, se infló con él, quiero decir, que hizo ese característico arqueo de brazos y alzamiento de hombros con que las madrileñas del pueblo se agasajan dentro del mantón, movimiento que les da cierta semejanza con una gallina que esponja su plumaje y se ahueca para volver luego a su volumen natural. 
Juanito no pecaba de corto, y al ver a la chica y observar lo linda que era y lo bien calzada que estaba, diéronle ganas de tomarse confianzas con ella. 
–¿Vive aquí –le preguntó– el señor de Estupiñá? 
–¿Don Plácido?… en lo más último de arriba –contestó la joven, dando algunos pasos hacia fuera. 
Y Juanito pensó: «Tú sales para que te vea el pie. Buena bota»… Pensando esto, advirtió que la muchacha sacaba del mantón una mano con mitón (2) encarnado y que se la llevaba a la boca. La confianza se desbordaba del pecho del joven Santa Cruz, y no pudo menos de decir: 
–¿Qué come usted, criatura? 
–¿No lo ve usted? –replicó mostrándoselo–. Un huevo. 
–¡Un huevo crudo! 
Con mucho donaire, la muchacha se llevó a la boca por segunda vez el huevo roto y se atizó otro sorbo. 
–No sé cómo puede usted comer esas babas crudas –dijo Santa Cruz, no hallando mejor modo de trabar conversación. 
–Mejor que guisadas. ¿Quiere usted? –replicó ella ofreciendo al Delfín lo que en el cascarón quedaba. 
Por entre los dedos de la chica se escurrían aquellas babas gelatinosas y transparentes. Tuvo tentaciones Juanito de aceptar la oferta; pero no: le repugnaban los huevos crudos. 
–No, gracias. 
Ella entonces se lo acabó de sorber, y arrojó el cascarón, que fue a estrellarse contra la pared del tramo inferior. Estaba limpiándose los dedos con el pañuelo, y Juanito discurriendo por dónde pegaría la hebra, cuando sonó abajo una voz terrible que dijo: 
–¡Fortunaaá! 
Entonces la chica se inclinó en el pasamanos y soltó un yia voy con chillido tan penetrante que Juanito creyó se le desgarraba el tímpano. El yia principalmente sonó como la vibración agudísima de una hoja de acero al deslizarse sobre otra. Y al soltar aquel sonido, digno canto de tal ave, la moza se arrojó con tanta presteza por las escaleras abajo, que parecía rodar por ellas.
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Benito Pérez Galdós, retratado por Sorolla
En este fragmento encontrarás la figura de Fortunata, una joven de clase social baja del Madrid de finales del siglo XIX. Ella está enamorada de Juan Santacruz, un seductor casado con la rica pero estéril Jacinta. 
De Fortunata se enamora locamente Maximiliano, hombre de delicada salud y aspecto nada atractivo.


Cubierta de Perellón para 'Fortunata y Jacinta'"Maximiliano bajó la escalera como la baja uno cuando tiene ocho años y se le ha caído el juguete de la ventana al patio. Llegó sin aliento al portal, y allí dudó si debía tomar a la derecha o a la izquierda de la calle. El corazón le dijo que fuera hacia la calle de San Marcos. Apretó el paso pensando que Fortunata no debía de andar muy aprisa y que la alcanzaría pronto. «¿Será aquella?». Creyó ver la toquilla azul; pero al acercarse notó que no era la nube de su cielo. [...] Asaltáronle pensamientos tristes, y sintió ganas de llorar. Apenas durmió aquella noche, y por la mañana hizo propósito de ir al hotel de Feliciana en cuanto saliera de clase.[...]


Dejoles solos la tunanta de Feliciana, y se acobardó al principio; pero de repente se rehízo. No era ya el mismo hombre. La fe que llenaba su alma, aquella pasión nacida en la inocencia y que se desarrolló en una noche como árbol milagroso que surge de la tierra cargado de fruto, le removía y le transfiguraba. Hasta la maldita timidez quedaba reducida a un fenómeno puramente externo. Miró sin pestañear a Fortunata, y cogiéndole una mano, le dijo con voz temblorosa: «Si usted me quiere querer, yo... la querré más que a mi vida».


Fortunata le miró también a él, sorprendida. Le parecía imposible que el bicho raro se expresase así... Vio en sus ojos una lealtad y una honradez que la dejaron pasmada. Después reflexionó un instante, tratando de apoyarse en un juicio pesimista. Se habían burlado tanto de ella, que lo que estaba viendo no podía ser sino una nueva burla. Aquél era, sin duda, más pillo y más embustero que los demás. Consecuencia de tales ideas fue la sonora carcajada que soltó la mujer aquella ante la faz compungida de un hombre que era todo espíritu. Pero él no se desconcertó, y la circunstancia de verse escuchado con atención, dábale un valor desconocido. ¡Ánimo! «Si usted me quiere, yo la adoraré, yo la idolatraré a usted...»."
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JACINTA DE VIAJE CON SU MARIDO (JUANITO SANTA CRUZ)

El tiempo se les puso muy malo, y en todo el trayecto hasta Barcelona no cesó de llover. Arrimados marido y mujer a la ventanilla, miraban la lluvia, aquella cortina de menudas líneas oblicuas que descendían del cielo sin acabar de descender. Cuando el tren paraba, sentía el gotear del agua que los techos de los coches arrojaban sobre los estribos. Hacía frío y aunque no lo hiciera, los viajeros lo tendrían sólo de ver las estaciones encharcadas, los empleados calados y los campesinos que venían a tomar el tren con un saco por la cabeza. Las locomotoras chorreaban agua y fuego juntamente, y en los hules de las plataformas del tren de mercancías se formaban bolsas llenas de agua, pequeños lagos donde habrían podido beber los pájaros, si los pájaros tuvieran sed aquel día. Jacinta estaba contenta y su marido también, a pesar de la melancolía llorona del paisaje; pero como había otros viajeros en el vagón, los recién casados no podían entretener el tiempo con sus besuqueos y tonterías de amor. al llegar, los dos se reían de la formalidad con que habían hecho aquel viaje, pues la presencia de personas extrañas no les dejó ponerse babosos. En Barcelona estuvo Jacinta muy distraída con la animación y el fecundo bullicio de aquella gran colmena de hombres. Pasaron ratos muy dichosos visitando las soberbias fábricas de Batllo y de Sert, y admirando sin cesar, de taller en taller, las maravillosas armas que ha discurrido el hombre para someter a la Naturaleza. Durante tres días, la historia aquella de huevo crudo, la mujer seducida y la familia de insensatos que se amansaban con orgías, quedó completamente olvidada o perdida en un laberinto de máquinas ruidosas y ahumadas, o en el triquitraque de los telares. Las de Jacquard con sus incomprensibles juegos de cartones agujereados tenían ocupada y suspensa la imaginación de Jacinta, que veía aquel prodigio y no lo quería creer. ¡Cosa estupenda! "Está una viendo las cosas todos los días, y no piensa en cómo se hacen, ni se le ocurre averiguarlo.  Somos tan torpes, que al ver una oveja no pensamos que en ella están nuestros gabanes. ¿ Y quién ha de decir que las chambras y enaguas han salido de un árbol? ¡Toma, el algodón! ¿ Pues y los tintes? el carmín ha sido un bichito y el negro una naranja agria, y los verdes y azules carbón de piedra. Pero lo más raro de todo es que cuando vemos un burro, lo que menos pensamos es que de él salen los tambores. ¿ Pues, y eso de que las cerillas se saquen de los huesos, y que el sonido del violín lo produzca la cola del caballo pasando por las tripas de la cabra?".
N
.....
El Madrid de la época
 Iba Jacinta tan pensativa, que la bulla de la calle de Toledo no la distrajo de atención que a su propio interior prestaba. Los puestos a medio armar en toda la acera desde los portales a San Isidro, las baratijas, las panderetas, la loza ordinaria, las puntillas, el cobre de Alcaraz y los veinte mil cachivaches que aparecían dentro de aquellos nichos de mal clavadas tablas y de lienzos peor dispuestos, pasaban ante su vista sin determinar una apreciación exacta de lo que eran. Recibía tan sólo la imagen borrosa de los objetos diversos que iban pasando, y lo así porque era como si ella estuviese parada y la pintoresca vía se corriese delante de ella como un telón. En aquel telón había racimos de dátiles colgados de una percha, puntillas blancas que caían de un palo largo, en ondas, como los vástagos de una trepadora; pelmazos de higos pasados en bloques; turrón en trozos como sillares, que parecían acabados de traer de una cantera, aceitunas en barriles rezumados; una mujer puesta sobre una silla y delante de una jaula, mostrando dos pajarillos amaestrados. Y luego, montones de oro, naranjas de seretas y hacinadas en el arroyo. El suelo, intransitable, ponía obstáculos sin fin, pilas de cantaros y vasijas ante los pies del gentío presuroso, y la vibración de los adoquines al paso de los carros parece haber bailar a personas y cacharros.  Hombres con sartas de pañuelos  de diferentes colores se ponían delante del transeúnte como si fueran a capearlo. Mujeres  chillonas taladraban el oído con pregones enfáticos acosando al público y poniéndole en la alternativa de comprar o morir. Jacinta veía las piezas de tela desenvueltas en ondas a lo largo de todas las paredes, percales azules, rojos y verdes, tendidos de puerta en puerta, y su mareada vista le exageraba las curvas de aquellas rúbricas de trapo. De ellas colgaban, prendidas con alfileres, toquillas de los colores vivos y elementales que agradan a los salvajes. En algunos huecos brillaba el anaranjado, que chilla como los ejes sin grasa;  el bermellón nativo, que parece rasguñar los ojos;  el carmín, que tiene la acides del vinagre; el cobalto, que infunde ideas de envenenamiento; el verde de panza de lagarto, y ese amarillo tila que tiene cierto aire de poesía mezclado con la tisis, como en la Traviatta. Las bocas de las tiendas, abiertas entre tanto colgajo, dejaban ver el interior de ellas tan abigarrado como la parte externa; los horteras, de bruces sobre el mostrador, o vareando telas, o charlando. Algunos braceaban, como si nadasen en un mar de pañuelos. El sentimiento pintoresco de aquellos tenderos se revela en todo. Si hay una columna en la tienda la revisten de corsés encarnados, negros y blancos, y con los refajos hacen graciosas combinaciones decorativas.
(....)----
SOSPECHAS DE JACINTA
A poco de acostarse notó Jacinta que su marido dormía profundamente. Observábale desvelada, tendiendo una mirada tenaz de cama a cama. Creyó que hablaba en sueños... pero no; era simplemente quejido sin articulación que acostumbraba a lanzar cuando dormía, quizás por causa de una mala postura. Loas pensamientos políticos nacidos de las conversaciones de aquella noche huyeron pronto de la mente de Jacinta. ¿Qué le importaba a ella  que hubiese República o Monarquía, ni que D. Amadeo se fuera o se quedase? Más le importaba la conducta de aquel ingrato que a su lado dormía tan tranquilo. El pérfido guardaba tan bien las apariencias, que nada hacía ni decía en familia que no revelara una conducta regular y correctísima. Trataba a su mujer con un cariño tal que... vamos, se le tomaría por enamorado. Solo allí, de aquella puerta para adentro, se descubrían las trastadas. [...]     Pensando en esto, pasó Jacinta parte de aquella noche, atando cabos, como ella decía, para ver si de los hechos aislados lograba sacar alguna afirmación. Estos hechos, valga la verdad, no arrojaban mucha luz que digamos sobre lo que se quería demostrar. Tal día y a tal hora Juan había salido bruscamente, después de estar un rato muy pensativo, pero muy pensativo. Tal día y a tal hora, Juan había recibido una carta que le había puesto de mal humor. Por más que ella hizo, no la había podido encontrar. Ninguno de estos datos probaba nada; pero no cabía duda: su marido se la estaba pegando.

PREPARÁNDONOS PARA LA CLERECÍA

Leed atentamente este exemplum del Libro de Buen Amor, prepararemos una reflexión histórico-lingüística sobre él.

FRAGMENTO DEL EXEMPLUM “PITAS PAYAS” DE
EL LIBRO DE BUEN AMOR

Dijo don Pitas Payas: —Dueña de la hermosura,

 yo volo en vuestro cuerpo pintar una figura
 para que ella os impida hacer cualquier locura.
Contestó: Monseñer, haced vuestra mesura.

 Pintó bajo su ombligo un pequeño cordero
 y marchó Pitas Payas cual nuevo mercadero;
 estuvo allá dos años, no fue azar pasajero.
 Cada mes a la dama parece un año entero.

ESQUEMA DE LA REFLEXIÓN HISTÓRICO-LINGÜÍSTICA:
1. INTRODUCCIÓN:
LBA – Arcipreste – s. XIV -  “Pitas Payas”. Género y subgº: MESTER DE CLERECÍA y al gº NARRATIVO en verso – didáctico y de entretenimiento (fin) transmisión oral.
Teocentrismo (plegarias, oraciones , referencias religiosas – “Buen amor” = amor a Dios (/ loco amor). MISOGINIA = MUJER incitadora al pecado, inteligente.
s. XIV Peste Negra – Goliardos – Juan Ruiz
Funciones del texto: Poética (tx lrío) – Representiva.
2. TEMA Y ESTRUCTURA
* Tema: Desconfianza del protagonista que le hace dibujar en el pubis de su esposa un cordero para guardar su ausencia.
* ESTRUCCTURA INT: 2 partes, 1ª (1ª cuaderna) diálogo de despedida de los protagonistas en Estilo directo; 2ª cuaderna: Explicación del narrador.
ESTRUCTURA EXT: 2 cuadernas vías de versos alejandrinos monorrimos en –- ura y –ero.
  • ELEMENTOS DE COHERENCIA DEL TEXTO
-       FONÉTICA: RITMO DE LA CUADERNA Y estilo directo (ausencia de otros recursos como aliteraciones o repeticiones, más propias de la lírica).
-       MORFOLOGÍA: sustantivos concretos (campos semánticos), tiempos verbales propios de la narración(pret. pfto. Simple) y el estilo directo (dicendi en presente) y las máximas; ausencia de adj.
-       SINTAXIS sencilla
-       Escasez de figuras literarias (tan sólo hipérbole inicial dedicada a la dama, y la metáfora de locura como eufemismo para adulterio).
-       CONCLUSIÓN: reflejo de espíritu goliárdico, claro texto de la clerecía de Juan Ruiz.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

JULIO CESAR



- Excelente militar que contribuyó a extender el Imperio; hábil político que ganó el apoyo popular y hombre culto que escribió sus campañas.
POLÌTICO: Nace 100 aC (familia importante); cargos importantes, llegó a cónsul en 59 aC. COn Pompeyo y Craso forman un triunvirato. Repartió terrenos entre veteranos, asentó colonos en tierras conquistadasy les dio ciudadanía romana; reformó el calendario.
GUERRA DE LAS GALIA y GUERRA CIVIL: al terminar de ser cónsul, fue procónsul de 3 legiones en 5 años y ocupó la Galia (se enriqueció) -escribió la obra de todo ello-. En su ausencia el Senado nombró cónsul a Pompeyo -enemigo de César- que le ordenó volver no lo hizo y se inició una guerra civil en la que venció. Luego marcho a Egipto a apoyar a Cleopatra (enamorada).
ASESINATO: A su vuelta algunos senadores se conjuraron contra él; en los idus de marzo (15 de marzo del 44 aC) lo mataron -su propio hijo adoptivo (Bruto que inspiró la conjura).

BIOGRAFÍA DE ALEJANDRO MAGNO - famosos, personajes historicos, vida, res...



- En diez años forjó el IMPERIO HELENÍSTICO (de Grecia a Egipto)
- I época: Nace en Macedonia (356ac) Aristóteles es su maestro. Rey de Macedonia por asesinato de su padre con 20 años. Gran estratega. Unió a los griegos para luchar contra los persas.
-II época: COnquista de un Imperio. Con Bucéfalo venció al rey persa Darío III y así controló Asia Menor. Luego sometió a Siria, Egipto y fundó la rica Alejandría.
- Muerte. Avance hacia el Indo en busca del Imperio Universal. Amotinado su ejercito regresó a Alejandría. Murió a los 33 años en Babilonia.