domingo, 27 de septiembre de 2015

CANCIÓN DEL PIRATA. Comentario


Después de escuchar la versión de Tierra Santa, vamos a emplearnos en hacer un buen comentario de texto (Introducción -época, autor-, Tema y estructura, comentario lingüístico y conclusión -reflexiona sobre la importancia de este personaje en la literatura y el cine-.)

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar rïela,
en la loma gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá en su frente Estambul.
“Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormento, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

Que es mi barco mi tesoro…

A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar.
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
En las presas
yo divido
lo cogido
por igual.
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro…

Sentenciado estoy a muerte.
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena
colgaré de alguna entena
quizá en su propio navío.
Y si caigo,
¿qué es la vida?

Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo
como un bravo
sacudí.
Que es mi barco mi tesoro…
Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.


Que es mi barco mi tesoro
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar”

(Os ayudo un poco con la estructura externa -estrofas y métrica)
La primera parte consta de dos octavillas italianas que siguen este esquema: 8- 8a 8a 8b 8- 8c 8c 8b. En la octava italiana, los versos cuarto y octavo tienen rima aguda consonante o asonante y los restantes versos admiten diversas combinaciones. En la canción del pirata quedan libres los versos primero y quinto, riman en consonante los versos segundo y tercero, y por otra parte, tienen rima consonante los versos sexto y séptimo.
 La segunda parte está compuesta de tres estrofas diferentes:
- Una sextilla (estrofa de seis versos consonantes) desde “Navega, velero mío” hasta “ni a sujetar tu valor”. Riman los versos de la siguiente manera: 8a 4b 8a 8c 8c 8b.
- Una octavilla tetrasilábica desde “veinte presas” hasta “a mis pies” que rima de la siguiente forma: 4- 4a 4a 4b 4- 4c 4c 4b.
- Una copla asonantada, “Que es mi barco mi tesoro…mi única patria, la mar”. Se trata de una estrofa de cuatro versos de arte menor, octosílabos con rima asonante en los pares quedando sueltos los impares. El esquema métrico sería: 8- 8a 8- 8a. Esta copla asonantada es el estribillo de la canción y su utilización demuestra el gran interés que sentían los románticos por lo popular._)


Tierra Santa - La Cancion Del Pirata (I y II)




Pero esto de los piratas ha inspirado muchas obras de arte:
PELÍCULAS:


NOVELAS:


TEXTOS DEL CANTAR DE MÍO CID PARA COMENTAR


3º ESO
A Minaya Álvar Fáñez,          matáronle el caballo;
Bien le socorren          mesnadas de cristianos; 745
La lanza ha quebrado,          a la espada metió mano;
Aunque de pie,          buenos golpes va dando.
Violo mío Cid,          Ruy Díaz el castellano,
Arrimose a un alguacil,          que tenía buen caballo,
Diole tal golpe de espada          con el su diestro brazo, 750
Cortole por la cintura,          el medio echó en el campo;
A Minaya Álvar Fáñez,          íbale a dar el caballo:

Cid

¡Cabalgad, Minaya,          vos sois el mi diestro brazo!
Hoy en este día,          de vos habré gran amparo.
Firmes están los moros,          aún no se van del campo. 755

Narrador

Cabalgó Minaya,          la espada en la mano,
Por estas fuerzas          firmemente lidiando;
A los que alcanza,          valos matando.
Mío Cid Ruy Díaz,          el Campeador contado,
Al rey Fáriz,          tres golpes le había dado; 760
Los dos le fallan          y el uno le ha alcanzado;
Por la loriga abajo,          la sangre destellando;
Volvió las riendas          por írsele del campo.
Por aquel golpe          el ejército es derrotado.


1º BACHILLERATO
10   Nubes y ramas se juntan.   ¡Cuán altos los montes son!
     Rondaban bestias muy fieras   por el monte, alrededor.
     Una clara fuente hallaron,   y un vergel que allí creció;
     mandaron alzar la tienda   Infantes de Carrión.
     Con el bagaje que llevan,   duermen en esta ocasión.
15   En brazos de sus mujeres   les demostraron su amor.
     ¡Qué mal luego lo cumplieron   a la salida del sol!
     Cargan luego las acémilas con los   dones de valor,
      y han recogido la tienda   que de noche los guardó.
      Adelante a sus criados   envían allí los dos.
20   De este modo lo mandaron   los Infantes de Carrión:
      que atrás ninguno quedase,   fuese mujer o varón,
      a no ser sus dos esposas,   doña Elvira y doña Sol,
      que querían recrearse   con ellas a su sabor.
      Todos los demás se han ido,   los cuatro solos. ¡Por Dios!
25  ¡Cuánto mal que imaginaron   Infantes de Carrión!
      —Tenedlo así por muy cierto,   doña Elvira y doña Sol.
      Aquí os escarneceremos   en este fiero rincón,
      y nosotros nos iremos;   quedaréis aquí las dos.
      Ninguna parte tendréis   de las tierras de Carrión.
30    Estas noticias irán   a ese Cid Campeador.
     Ahora nos vengaremos   por la afrenta del León.»
     Allí las pieles y mantos   quitáronles a las dos;
      sólo camisas de seda   sobre el cuerpo les quedó.
     Espuelas tienen calzadas   los traidores de Carrión;
35   en sus manos cogen cinchas,   muy fuertes y duras son.
     Cuando esto vieron las dueñas,   les hablaba doña Sol:
     — don Diego, don Fernando!   Esto os rogamos por Dios:
     ya que tenéis dos espadas,   que tan cortadoras so
     (a la una dicen Colada   y a la otra llaman Tizón).
40   nuestras cabezas cortad;   dadnos martirio a las dos.
     Los moros y los cristianos   juntos dirán a una voz,
     que por lo que merecemos,   no lo recibimos, no.
     Estos tan infames tratos,   no nos los deis a las dos.
     Si aquí somos azotadas,   la vileza es para vos.
45   En juicio o bien en Cortes   responderéis de esta acción.»
      Lo que pedían las dueñas,   de nada allí les sirvió.
     Comienzan a golpearlas   Infantes de Carrión;
      con las cinchas corredizas   las azotan con rigor;
     con las espuelas agudas   les causan un gran dolor;
50   les rasgaron las camisas   y las carnes a las dos;
     allí las telas de seda   limpia sangre las manchó;
     bien que lo sentían ellas   en su mismo corazón.
     Qué ventura sería ésta,   si así lo quisiera Dios,
     que apareciese allí entonces   nuestro Cid Campeador!
55  Tanto allí las azotaron,   que el sentido les faltó;
     las telas de rica seda   sangrientas tienen las dos;
     cansados están de herirlas   los Infantes de Carrión.
     Prueban una y otra vez   quién las azota mejor.
     Ya no podían ni hablar   doña Elvira y doña Sol.
60  En el robledo de Corpes   por muertas quedan las dos.

TEXTO DE LA ODISEA PARA COMENTAR


Homero, Odisea, Canto XXIII, 25 y ss

Acciones de Documento

1. TEMA A DESARROLLAR (3): La épica clásica y su influencia en la novela europea
2. Comentario de Texto:
*CONTENIDO DEL FRAGMENTO Y RELACIÓN CON SU OBRA (2)
* ASPECTOS FORMALES (1)
* COMENTE AUTOR Y OBRA AL QUE PERTENECE EL TEXTO (Influencias posteriores) (2) (BUSQUE INFORMACIÓN SOBRE EL ULISES DE JAMES JOYCE)
* SITÚE AL AUTOR EN SU CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO (2)

Replicando a su vez dijo entonces el ama Euriclea:
«No te engaño, mi niña querida: de veras que Ulises
ha llegado y está en su mansión como yo te lo cuento.
Es aquel forastero a quien todos llenaban de afrentas
en la sala; Telémaco mismo lo sabe hace mucho,
mas discreto celaba los planes del padre esperando
que vengase el ultraje de aquellos soberbios.» Tal dijo.
Ella entonces llenóse de gozo. Saltando del lecho
abrazóse a la anciana, brotó de sus ojos el llanto
y dejándose oír la exhortó con aladas palabras:
«Ama mía querida, di ya sin engaño: si es cierto,
según tú lo refieres, que está en su mansión, ¿cómo pudo,
siendo él solo, rendir por su mano a esos hombres procaces?
Juntos todos hallarse solían allá en nuestra sala.»
Replicando a su vez dijo entonces el ama Euriclea:
«No lo sé ni traté de enterarme; tan sólo el lamento
pude oír de los que iba matando. Nosotras al fondo
de las bien construidas estancias estábamos llenas
de temor, con las puertas cerradas; Telémaco vino
del salón a llamarnos por fin, lo mandaba su padre;
sólo entonces vi a Ulises de pie y a los muertos en torno
encimados el uno en el otro cubriendo aquel duro
pavimento. ¡Qué gozo en el alma tuvieras de verlo
semejante a un león, todo lleno de polvo y de sangre!
Ellos yacen ahora en montón a las puertas del patio;
él después ha purgado el hermoso palacio encendiendo
con azufre un gran fuego y a mí me ha mandado con orden
de llamarte. Ven, pues; entren ya vuestros dos corazones
en contento, pues tantas desgracias sufristeis. Ahora
por entero cumplido se encuentra tu largo deseo.
Llegó vivo a su hogar: en las salas ha hallado a su hijo
y a ti misma; gran daño en verdad esos mozos le hicieron,
mas de todos venganza ha tomado en su propia morada.»
La discreta Penélope entonces repuso a la vieja:
«Ama mía, no exultes aún con tal júbilo; sabes
con qué amor le veríamos llegar aquí todos, yo misma
más que nadie y conmigo aquel hijo que al mundo trajimos;
pero no es esa historia verdad según tú la refieres:
fue sin duda algún dios quien mató a los galanes, airado
por su odiosa insolencia y sus hechos infames, pues nunca
respetaron a un hombre entre tantos que pisan la tierra,
fuese noble o ruín, que por caso llegara hasta ellos.
Tal locura les trajo su mal, pero Ulises perdidos
tiene a un tiempo bien lejos de Acaya el regreso y la vida.»
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LA HISTORIA DE ULISES

RESUMEN DE LA ODISEA (extraído de http://www.shmoop.com/la-odisea/resumen.html)



La Odisea empieza en Grecia años después de la Guerra Troyana. Odiseo (o Ulises, la versión latinizada de su nombre), el rey de Ítaca, no ha logrado volver a casa y muchos creen que está muerto. Sabemos desde el principio del cuento que eso no es verdad. Se lo llevaron preso a la isla de la diosa Calipso. De hecho, es prisionero del amor. Además, Poseidón, el dios del mar, no está contento con Ulises y no está dispuesto a dejarle volver a casa. 

En Ítaca, la esposa de Ulises, Penélope, es asediada de pretendientes que quieren casarse con ella ahora que su esposo no está. La diosa Atenea, quien ha sido siempre una amiga de Ulises, guía a su hijo, Telémaco a que vaya en busca de información sobre su padre. 

Primero, Telémaco va a Pilos para visitar al Rey Néstor, que le da una muy buena acogida, le da de comer y le dice que vaya a ver al Rey Menelao en Esparta. El príncipe itacense lo hace y se entera de que su padre está vivo y de que es prisionero en la isla de Calipso. Oímos muchas veces la historia del hermano de Menelao, el Rey Agamenón, quien fue asesinado por su esposa infiel y su amante. Su hijo, Orestes, se venga de ellos. Esto no es muy importante para el trama sino que es un punto temático importante en el épico en cuanto a la venganza y la lealtad. 

Mientras tanto, en Ítaca, los pretendientes hacen planes de matar a Telémaco cuando vuelva. ¡Mucha tensión! 

En Olimpos, donde los dioses pasan el rato, Atenea le ruega a su padre Zeus, el rey de los dioses, que tenga piedad de Ulises y que haga que Calipso lo deje marcharse. Zeus lo hace y Ulises emprende su viaje pronto, con muchas quejas de Calipso. La balsa de Ulises se chocaa en la tierra de los feacios, donde lo ayuda Atenea, quien hace que la princesa se enamore de Ulises y que convenza a sus padres que le den comida y refugio. A cambio por su ayuda, los feacios le piden que cuente su historia y aquí se empieza el largo cuento de las aventuras de Ulises durante los años posteriores a la guerra. 

Ulises salió de la Guerra de Troya con una nave llena de itacenses. Primero llegaron a una tierra extranjera y saquearon el pueblo. Unos días de tormentas más tarde, llegaron a la tierra de los lotófagos, donde los hombres comen el loto y se olvidan de sus casas y sus familias. Luego a la isla de los cíclopes, monstruos enormes con un solo ojo. Por desgracia, los itacenses se encuentran en la cueva de uno de estos monstruos, quien bloquea la salida con una piedra grande y se come a algunos de los hombres. Ulises, sin embargo, mantiene la calma y le dice al cíclope que su nombre es "Nadie", lo emborracha y el monstruo se duerme. En la noche, Ulises y sus compañeros afilan un palo grande y ciegan a Polifemo con él. El monstruo llama a los otros, "¡Nadie me ha arruinado!", lo cual los hace pensar que nadie ha lastimado a su compañero. Tal es la inteligencia de Ulises. 

Pues, todavía queda el problema de salir de la cueva. Ulises ata a sus hombres a los estómagos de las ovejas de Polifemo. Cuando el cíclope mueve la piedra para dejar que salga el rebaño, toca los dorsos de las ovejas para asegurar que no hay nadie escapándose y así lo engañan otra vez. Por desgracia, cuando está huyendo en su nave, Ulises revela su nombre mientras se mofa del cíclope. Resulta que Polifemo es el hijo de Poseidón y ora a su padre, el dios del mar, y le pide que Ulises sufra. Y que sufra más y que pierda a sus compañeros y que tal vez muera. Ésta es la razón por la que Poseidón odia a Ulises tanto. 

Ulises sigue con su historia. Él y sus compañeros llegan a la isla de Eolo, el dios de los vientos. Eolo los ayuda y pone todos los vientos menos el poniente en una bolsa, de modo que los marineros vayan directamente a Ítaca. Por desgracia, Ulises no les dice a sus compañeros qué hay en la bolsa. Creen que es un tesoro y la abren durante el viaje de vuelta, y se ven enfrentados a tempestades de nuevo – a ocho a la vez, de hecho. 

Luego llegan a la tierra de Circe, una hechicera que convierte a muchos de los hombres en cerdos. Con la ayuda de los dioses, Ulises logra convertirlos en hombres de nuevo y hace el amor con Circe. Por un año. Uno de sus compañeros le pregunta, "¿Ya podemos irnos?" y Ulises dice "OK". Con tristeza, Circe le dice que ahora tiene que bajar al infierno para recibir los consejos del profeta Tiresias. Lo hace y Tiresias le profetiza que llegará a casa pero con mucha dificultad. Ulises habla con otras personas famosas que han muerto, como sus amigos de la guerra Aquiles y Agamenón. Encuentra también al espíritu de su madre, que se murió por de la pena que le causó la larga ausencia de su hijo. 

Los itacenses regresan a la tierra de Circe para pedir consejos sobre cómo deberían navegar las aguas peligrosas. Después de desembarcar, se encuentran con las Sirenas, mujeres monstruosas con voces hermosas que pretenden atraer a los marineros hasta su muerte. Ulises será el primer hombre que las oye cantar y que vivirá para contarlo. Ordena que sus compañeros se tapen los oídos y que lo aten al mástil para que pueda oír la canción de las Sirenas. Luego hay dos monstruos aterradores que son, por coincidencia, femeninos: Escila y Caribdis. Como predijo Circe, seis itacenses pierden la vida a causa de Escila, que tiene seis cabezas. Los marineros apenas se escapan de Caribdis, una vorágine enorme que traga el mar y luego lo vomita. 

Los itacenses aterrizan en la isla de Helios, el dios del sol. Allí están sus vacas muy especiales. A pesar de haber recibido varios avisos de no comer las vacas – uno de Tiresias y otra de Circe – lo hacen en lugar de morir de hambre, una muy mala decisión. Todos los hombres mueren en una tormenta, excepto Ulises, quien se encuentra en la isla de Calipso por los siguientes siete años. 

Así termina la historia de Ulises como la narra a los feacios. Están tan conmovidos que le dan muchos tesoros y lo llevan a Ítaca. Una vez ahí, Atenea le pone un disfraz para que pueda enterarse de la situación. Los pretendientes todavía están en su casa, comiendo toda su comida y creando problemas, y piensan que si se quedan bastante tiempo, Penélope tendrá que casarse con uno de ellos. Le pide ayuda al encargado de sus puercos, Eumeo, quien lo recibe y le da una cama para la noche. Atenea vuela a Esparta para encontrar a Telémaco y llevarlo a casa. 

Al volver el príncipe, Ulises se revela a su hijo. Tras una reunión alegre, Ulises viaja al palacio, todavía disfrazado como mendigo. Habla con Penélope y trata de convencerla de que Ulises va a volver pronto. Ella no lo cree. Ulises aprovecha de esta oportunidad para ver cuáles de los sirvientes aún son fieles y cuáles están en el lado de los pretendientes. 




Penélope está cansada de esperar tanto y les ofrece una prueba a los pretendientes. Inventa una competencia de fortaleza física y declara que se casará con el ganador. Los pretendientes tienen que encordar el arco de Ulises y lanzar una flecha por los cabezales de doce hachas. Muchos pretendientes lo intentan y no tienen éxito, hasta que el mendigo (es decir, Ulises disfrazado) pide la oportunidad de intentarlo. Tiene éxito, se quita el disfraz y, con la ayuda de Telémaco, unos sirvientes leales y la protección de Atenea, mata a todos los pretendientes – más de 100 – en una masacre sangrienta.

Ulises y su esposa se reunen y todo está bien. Pues, todavía queda el detalle de que Ulises acaba de matar a todos los nobles jóvenes de Ítaca y sus padres están furiosos. Ulises sale del palacio, se reúne con su padre Laertes y se esconde mientras los padres buscan la venganza. Parece que habrá más violencia pero Atenea acude y pide que todos dejan de pelearse. Esto les parece una buena idea y la paz vuelve a Ítaca.

AHORA RELACIONAREMOS ESTA HISTORIA CON EL POEMA DE KAVAFIS "Ítaca" y con las versiones musicadas de Ismael Serrano y de Lluis LLach (mira la siguiente entrada).

poema Ítaca de Constantino Cavafís, en la voz Ismael Serrano




Y ahora versión de Lluis LLach en catalán con subtítulos,




TEXTO DE KAVAFIS

Cuando te encuentres de camino a Ítaca, 
desea que sea largo el camino, 
lleno de aventuras, lleno de conocimientos. 
A los Lestrigones y a los Cíclopes, 
al enojado Poseidón no temas,
tales en tu camino nunca encontrarás, 
si mantienes tu pensamiento elevado
, y selecta 
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta. 
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si tu alma no los coloca ante ti.
Desea que sea largo el camino. 
Que sean muchas las mañanas estivales 
en que con qué alegría, con qué gozo 
arribes a puertos nunca antes vistos, 
deténte en los emporios fenicios, 
y adquiere mercancías preciosas, 
nácares y corales, ámbar y ébano, 
y perfumes sensuales de todo tipo, 
cuántos más perfumes sensuales puedas, 
ve a ciudades de Egipto, a muchas, 
aprende y aprende de los instruidos.
Ten siempre en tu mente a Ítaca. 
La llegada allí es tu destino. 
Pero no apresures tu viaje en absoluto. 
Mejor que dure muchos años, 
y ya anciano recales en la isla, 
rico con cuanto ganaste en el camino, 
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene más que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó. 
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.

PARA SABER MÁS DE KAVAFIS : https://es.wikipedia.org/wiki/Constantino_Cavafis
(Incluye interesantes reflexiones sobre su influencia en la poesía actual española)

viernes, 25 de septiembre de 2015

CADALSO, Una Carta marrueca


Carta LXVI


Del mismo al mismo

En Europa hay varias clases de escritores. Unos escriben cuanto les viene a la pluma; otros, lo que les mandan escribir; otros, todo lo contrario de lo que sienten; otros, lo que agrada al público, con lisonja; otros, lo que les choca, con reprehensiones. Los de la primera clase están expuestos a más gloria y más desastres, porque pueden producir mayores aciertos y desaciertos. Los de la segunda se lisonjean de hallar el premio seguro de su trabajo; pero si, acabado de publicarlo, se muere o se aparta el que se lo mandó y entra a sucederle uno de sistema opuesto, suele encontrar castigo en vez de recompensa. Los de la tercera son mentirosos, como los llama Nuño, y merecen por escrito el odio de todo el público. Los de la cuarta tienen alguna disculpa, como la lisonja no sea muy baja. Los de la última merecen aprecio por el valor, pues no es poco el que se necesita para reprehender a quien se halla bien con sus vicios, o bien cree que el libre ejercicio de ellos es una preeminencia muy apreciable. Cada nación ha tenido alguno o algunos censores más o menos rígidos; pero creo que para ejercer este oficio con algún respeto de parte del vulgo, necesita el que lo emprende hallarse limpio de los defectos que va a censurar. ¿Quién tendría paciencia en la antigua Roma para ver a Séneca escribir contra el lujo y la magnificencia con la mano misma que se ocupaba con notable codicia en atesorar millones? ¿Qué efecto podría producir todo el elogio que hacía de la medianía quien no aspiraba sino a superar a los poderosos en esplendor? El hacer una cosa y escribir otra es el modo más tiránico de burlar la sencillez de la plebe, y es también el medio más poderoso para exasperarla, si llega a comprender este artificio.